Hace algunos años escribí un pequeño articulo para una fundación creada por y para padres de niños y adolescentes que han muerto de cáncer. Basándome en eso he querido escribir una versión revisada y mejorada puesto que es un tema vigente y siempre le puede servir a alguién . Para no hacerlo tan tedioso, lo dividí en dos partes. Esta, parte I solo sera de teoría, la II serán algunos consejos para llevar a cabo la labor de la que hablo a continuación.
Acompañar a un hijo con cáncer es una dura tarea, perderlo...absolutamente devastador. Se debe comenzar a vivir nuevamente aprendiendo a sobrellevar el dolor y el vacío que ha dejado este hijo que partió.
Todos saben que este recorrido es difícil para los padres pero ¿Cuántos se imaginan lo que significa esto para los hermanos?
Perder un ser querido es un evento muy dificil de sobrellevar si no se tienen los recursos emocionales o alguien en quien apoyarse. Muchas veces estos niños o adolescentes -Los Otros Hijos- por no querer agregar una carga extra a los padres no expresan lo que sienten y van transformandose en seres casi invisibles, no dan señales de su dolor, de su rabia o sus miedos. En conjunto con esto es frecuente que la familia o amigos depositen sobre sus hombros la responsabilidad de ser fuertes y ayudar a los padres a superar la situación, sin pensar que ellos están igualmente afectados, tristes y desconcertados.
El fenomeno más común que se puede observar es el sentimiento de culpa, se culpan a si mismos por estar sanos, por haber sentido que los padres se preocupaban demasiado del hermano (a) enfermo (a) y sobre todo por estar vivos. Lo peor, muchas veces creen que los padres de alguna forma los culpan y por ello los castigan con su indiferencia. En algunos casos, niños más bien pequeños, fantasean o buscan enfermarse para poder recibir la misma atención de parte de los padres como su hermano o hermana.
A veces se ven invadidos por el resentimiento, culpan a los padres por abandonarlos, por no haber puesto y por no poner atención a sus necesidades, por haber ignorado y aún ignorar sus sentimientos, por agotar tanto sus energías en el hijo enfermo que ahora ya no tienen fuerzas para atender al otro...a ellos.
Es dificil imaginar como se siente luchar contra esos sentimientos tan distintos pero que tienen una misma causa, la sensación de abandono.
Por eso es muy importante que a pesar del sufrimiento por haber perdido a uno de sus hijos, los padres acompañen y guíen en el proceso del duelo a los otros hijos. De esta manera los lazos familiares se verán fortalecidos y podrán seguir adelante después de este gran remezón .
Encontrar la forma adecuada de realizar esta labor, dependerá de cada familia, así también la forma en que deseen hacer este proceso. Tal vez algunos preferirán acercarse a la religión, o participaran de jornadas con otras familias que han pasado por lo mismo. Otros irán a terapia de familia, terapia individual o simplemente trabajaran dentro de su nucleo familiar tratando de sanar las heridas que han quedado en cada uno de sus intengrantes.
Lo primordial por sobre todo hacer el duelo en conjunto, sin olvidar a ningún integrante de la familia.
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