jueves, 23 de junio de 2011

Quién eres?

Hace tiempo que los "especialistas" hablan de la identidad en las redes sociales. Se dice que detrás de los computadores las personas cambian su carácter, se inventan vidas que no tienen o simplemente fingen ser otros que no son.... Me pregunto si en la vida real no pasa eso.
¿Cuántas personas son 100% sinceras con sus parejas, con su familia, con sus hijos o amigos? Por distintas razones ocultamos los problemas y "representamos" una vida que complazca a todos. Cumplir con las expectativas de los demás muchas veces es más importante que nuestra felicidad o desarrollo personal. 
Pasa por ejemplo cuando tenemos problemas con nuestra pareja que estamos destrozadas y sin embargo fingimos tener una vida feliz y tranquila para no preocupar a nuestros padres, para no ser la amiga conflictiva a la que siempre le pasa algo, para no ser la que "no anda bien" en su matrimonio...algo que parece pecado aún en estos tiempos.
Cuántas veces al ser saludados y luego de la típica pregunta ¿Cómo estas? no hemos querido romper en llanto o tal vez solo desahogarnos un poquito y decir la verdad no del todo bien, pero nos limitamos a un simple bien...para quedar bien.
Cuántas mujeres se sienten ahogadas en sus vidas pero les avergüenza confesarlo a sus seres queridos, cuántas están insatisfechas, tristes o cansadas, y solo pueden ser ellas detrás de ese anonimato que les entregan las redes sociales.
Entonces cuánto hay de mentira y cuánto hay de verdad en estas "cibervidas" que tenemos hoy en día?

jueves, 26 de mayo de 2011

Lo que no agradecemos

A veces siento que los seres humanos somos campeones para alegar por todo, lo peor es que nos amargamos la vida con estupideces como por la mina que se está sacando las cejas y le dan la luz verde y no parte, el idiota que dobla en segunda fila y nos tira el auto encima, el patudo que nos saca el carro en el supermercado, la vieja que cree que se puede saltar la fila, el cabro chico que hace pataleta y sus gritos son de unos decibeles dañinos para la salud. Que hace frio, que hace calor, que el mozo es el más lento de la historia…. Hay material para rato.

Ayer justamente era un día en que andaba alegando, tenía que ir a reunión de apoderados a las 5:00 de la tarde. Salí con tiempo y al dar la vuelta había un tremendo taco en Isabel la Católica. Ahí comencé a despotricar hasta que luego de un par de segundos mi cabeza se calmó y me puse a pensar en lo injusta que soy...

Había salido diciendo no quiero ir a esa reunión, que lata, me carga, etc, etc. Y en ese segundo en el auto pensé ¿Cuántos padres darían todo por cambiar conmigo solo un instante? Algo tan básico, común y molesto para mí y para muchos padres, sería un milagro o una maravilla para otros. ¿Cuántos padres darían lo que fuera para por un minuto poder participar de esos ritos que otros detestamos? ¿Cuántos padres podrían verme a los ojos y decirme qué mal agradecida eres?

¿De qué estoy hablando? De padres de niños con enfermedades crónicas o invalidantes que nunca van a poder ver a sus hijos en el primer día de clases, en los actos del colegio, que nunca van a ir a la feria de las pulgas, bingos o kermess, que nunca van a ir a reunión de curso a escuchar como todos alegan y nadie se pone de acuerdo. Padres que han perdido a sus hijos y no van a poder disfrutar de la lata de tratar de llegar a un acuerdo con el viaje de estudios, nunca los van a ver graduados, no los vieron crecer.

Recode todos esos niños que murieron durante mi práctica, niños que no habían comenzado a vivir (6, 7 años) otros exactamente de la edad de mi hijo.

Pensé en mi abuela que murió cuando mi mamá tenía 13 años, qué habrá pensado, qué habrá sentido al saber que estaba muriendo y no iba a estar más.  Pensé en lo frágil de la vida y lo cercana que esta la muerte aun cuando no lo notemos, porque si hay algo que nos creemos los seres humanos es inmortales.

Pensé en lo afortunada que soy de tenerlo. Y en ese instante, agradecí  ir a esa antes maldita, Bendita Reunión.



domingo, 22 de mayo de 2011

Eres especial

La mayoría de los padres que tienen hijos con necesidades especiales o algún tipo de discapacidad les dicen que ellos son "especiales". Esta bien, es una forma de decir pero... no son todos los niños especiales? Si se tiene más de un hijo, el o los otros son menos especiales que este? Y los demás niños, primos, amigos, compañeros?

De igual forma el decirles especiales para mi es una forma de discriminación, es como una forma sutil de decir no eres igual a los demás y me produce una sensación extraña, no lo puedo evitar. Es como darle de alguna forma connotación negativa a la palabra especial, cuando debiera ser lo contrario, cada uno es especial como individuo independiente de sus capacidades. Puede que este equivocada pero es así como yo lo veo.
No se me ocurre otra manera de tratar este tema con los niños que desde sus capacidades y no desde sus discapacidades. Creo que si mi hijo hubiese tenido algún tipo de discapacidad lo habría enfrentado desde las diferencias que existen en todos los seres humanos, algunos tienen habilidades que otros no, por algo no todos somos deportistas de alto rendimiento, prodigios de la música o genios matemáticos y físicamente también tenemos diferencias, hay altos, bajos, personas que ven a la perfección, otras que usan lentes y algunos que no ven en absoluto... esas capacidades o discapacidades no nos hacen mejores ni peores, son capacidades distintas con las cuales tenemos que aprender a vivir y eso es todo.

Cada niño en este mundo tiene el derecho a sentirse especial y esa "especialidad" no  tiene que ver con habilidades si no que simplemente con el amor.

Un ser humano no es su discapacidad...pero tampoco es su habilidad. Somos una mezcla perfecta de las dos cosas.

Los niños y las preguntas dificiles

Esta es una historia que me contó una conocida hace varios años atrás. Es verdad y paso en un colegio ingles fuera de santiago.
En una reunión de padres en el curso de su hija, hablaban del tema de las preguntas difíciles y como enfrentarlas; una pareja relata su experiencia. Su hijo de unos 7 años les pregunta qué es hacer el amor. Ellos, luego de conversar y no encontrar una forma "pedagógica" de decirle, decidieron  mostrarle. Un día lo llevaron a su dormitorio, le dijeron hijo esto es hacer el amor... y tuvieron sexo  FRENTE A SU HIJO!!!!! 

Los que somos padres o tenemos algún niño cercano sabemos que a veces hacen preguntas difíciles de contestar; desde el viejo pascuero, el conejo o el ratón de los dientes, hasta otras mas complejas como que es el sexo o la muerte. Nosotros en su minuto hicimos las mismas preguntas y nuestros padres nos miraron con cara de "tráiganme el nervocalm"... por lo menos a mi si.
Mirando hacia atrás me doy cuenta que muchas veces que hice una pregunta escuche como respuesta: no se, después te digo o un quién te hablo de eso? con la pupila dilatada y una voz un tono mas arriba de lo normal. Mi madre a pesar de ser joven no era de las que explican las cosas de la vida y mejor si las aprendíamos por ahí u otro se hacia cargo de la labor, mi papá para que decir.
Cuando mi hijo comenzó a hacer preguntas trate de contestarlas todas de la manera más simple, siempre adecuando la respuesta a su edad y su capacidad de comprender. Fue así como hablamos de todos los temas y hasta el día de hoy podría decir que tenemos una buena comunicación. No voy a decir que me cuenta todo, creo que a la edad que tiene (17) merece respeto por su vida privada, pero las cosas importantes de alguna forma me las "comunica" y en el fondo lo conozco y sé cuando esta pasando por algo y dándole su espacio busco el momento indicado para tratar de conversar. Esa es mi manera de ver capaz que si le preguntan diga otra cosa...nunca se sabe con los adolescentes.
Hay muchos padres que creen que los niños no se dan cuenta de las cosas y les ocultan o les mienten en su cara, sin saber que lo peor que le pueden hacer a un hijo es mentirle. Otros padres creen que un niño de 4 años esta preparado para entender cosas complejas y casi que le leen un tratado cuando pregunta por el conejo y los huevos.
Hay que partir de la premisa que un niño cuando hace una pregunta esta preparado para recibir una respuesta, lo que hay que saber es cómo contestarla. Nunca debe ser con una pregunta como por qué preguntas eso acompañada de cara de enojo o espanto y nunca NUNCA debe ser con una mentira. La primera actitud solo le enseñara al niño que es malo hacer preguntas, se va a sentir culpable por hacer enojar o preocupar a los papás o se va a sentir juzgado y se va a avergonzar de preguntar algo nuevamente . Lo segundo es lógico, las primeras personas en las que un niño debe confiar son sus padres y si descubre que lo engañaron... qué creen que va a pasar? 
No hay una formula secreta, ni la mejor-única-universal forma de hacerlo hay que aprender a buscar estrategias. Hay muchos libros y material didáctico que ahora están al alcance; a los más pequeños se les puede contar una historia, hacer dibujos de conceptos abstractos que no sean capaces de comprender, etc. Lo fundamental es siempre acoger sus preguntas con cariño y si no sabemos resolver en ese minuto la inquietud (o nos preguntan por ejemplo que es un orgasmo en la mitad de una reunión familiar) no decirle un NO SE si no un ahora en este momento no te puedo dar una respuesta pero: voy a investigar/prefiero que cuando estemos solos/en vez de contarte el cuento antes de dormir..... te lo explico, te parece?

Durante mis años de maternidad y luego que estudie psicología me he dado cuenta que hay tantas formas de "echar a perder" a un hijo, cometemos tantos errores que después son muy difíciles arreglar. Por suerte aprendí a tiempo que es mejor prevenir que curar.

jueves, 5 de mayo de 2011

Los otros hijos....Parte I

Hace algunos años escribí un pequeño articulo para una fundación creada por y para padres de niños y adolescentes que han muerto de cáncer. Basándome en eso he querido escribir una versión revisada y mejorada puesto que es un tema vigente y siempre le puede servir a alguién . Para no hacerlo tan tedioso, lo dividí en dos partes. Esta, parte I solo sera de teoría, la II serán algunos consejos para llevar a cabo la labor de la que hablo a continuación.



Acompañar a un hijo con cáncer es una dura tarea, perderlo...absolutamente devastador. Se debe comenzar a vivir nuevamente aprendiendo a sobrellevar el dolor y el vacío que ha dejado este hijo que partió. 
Todos saben que este recorrido es difícil para los padres pero ¿Cuántos se imaginan lo que significa esto para los hermanos?
Perder un ser querido es un evento muy dificil de sobrellevar si no se tienen los recursos emocionales o alguien en quien apoyarse. Muchas veces estos niños o adolescentes -Los Otros Hijos- por no querer agregar una carga extra a los padres no expresan lo que sienten y van transformandose en seres casi invisibles, no dan señales de su dolor, de su rabia o sus miedos. En conjunto con esto es frecuente que la familia o amigos depositen sobre sus hombros la responsabilidad de ser fuertes y ayudar a los padres a superar la situación, sin pensar que ellos están igualmente afectados, tristes y desconcertados.
El fenomeno más común que se puede observar es el sentimiento de culpa, se culpan a si mismos por estar sanos, por haber sentido que los padres se preocupaban demasiado del hermano (a) enfermo (a) y sobre todo por estar vivos. Lo peor, muchas veces creen que los padres de alguna forma los culpan y por ello los castigan con su indiferencia. En algunos casos, niños más bien pequeños, fantasean o buscan enfermarse para poder recibir la misma atención de parte de los padres como su hermano o hermana.


A veces se ven invadidos por el resentimiento, culpan a los padres por abandonarlos, por no haber puesto y por no poner atención a sus necesidades, por haber ignorado y aún ignorar sus sentimientos, por agotar tanto sus energías en el hijo enfermo que ahora ya no tienen fuerzas para atender al otro...a ellos. 
Es dificil imaginar como se siente luchar contra esos sentimientos tan distintos pero que tienen una misma causa, la sensación de abandono.
Por eso es muy importante que a pesar del sufrimiento por haber perdido a uno de sus hijos, los padres acompañen y guíen en el proceso del duelo a los otros hijos. De esta manera los lazos familiares se verán fortalecidos y podrán seguir adelante después de este gran remezón .


Encontrar la forma adecuada de realizar esta labor, dependerá de cada familia, así también la forma en que deseen hacer este proceso. Tal vez algunos preferirán acercarse a la religión, o participaran de jornadas con otras familias que han pasado por lo mismo. Otros irán a terapia de familia, terapia individual o simplemente trabajaran dentro de su nucleo familiar tratando de sanar las heridas que han quedado en cada uno de sus intengrantes. 

Lo primordial por sobre todo hacer el duelo en conjunto, sin olvidar a ningún integrante de la familia.







Autocuidado… la discusión tras las conclusiones

Este post lo escribí hace un tiempo para el blog  Mamá Terapeuta. Fue una forma de aportar al tema del autocuidado de las mujeres/madres de hijos con necesidades especiales y a todas aquellas que aún teniendo hijos "autovalentes" no se detienen a pensar en ellas y cada día actúan desde el modo automático ON. 
Aprovecho de agradecer la oportunidad de haber hecho un pequeño aporte.



A propósito del post de autocuidado en el blog Mamá terapeuta, me di cuenta de lo poco que se habla, conoce y aplica este concepto en la vida cotidiana.
Por definición: “Actividades que el individuo realiza para procurar el mantenimiento de su bienestar y salud”.  Y ahí esta el problema, me sorprendió que la mayoría de las mujeres no profundiza en estas dos conceptos y solo los asocia a cuidados físicos, es decir comer sano, hacer ejercicios y dormir, dejando de lado el aspecto psicológico o emocional que esto implica. Y lo peor de todo es que si nadie les pregunta que hacen por su autocuidado, nunca se lo hubiesen planteado. A todo esto se suma que tan solo la idea de hacer algo por o para si mismas genera una culpa tremenda e injustificada.
La mayoría de las mujeres al convertirnos en madres, nos olvidamos de todo y nos lanzamos en la (léase de corrido) incansabletareaincompatiblecontodaotraactividadapartedesermadredealguien, y esto seamos realistas, es en el mejor de los casos, varias aparte de esta labor trabajan fuera de la casa, entonces llegan agotadas y con culpa.
El tema también es que si con hijos 100% autovalentes la cosa es difícil, con un hijo que requiere atenciones especiales el panorama cambia aun más. No puedo ni imaginar cuanto tiempo requiere las miles de cosas que deben hacer a diario con sus hijos; pero se lo que significa ser mamá de tiempo completo.
Entonces ahora es cuando retomo lo del principio y les digo, es un deber encontrar una instancia para si mismas. Nadie esta diciendo que dejen su rol de madre o que dejen de darle todos los cuidados necesarios a sus hijos, pero quiero que tengan presente lo fundamental que es -aparte del cuidado por el cuerpo- el cuidado del equilibrio psíquico y emocional. Los seres humanos somos más que un cuerpo físico y al hablar de bienestar y salud no solo nos referimos a no tener enfermedades fisiológicas sino al equilibrio del cuerpo y la “psique”, inclusive abarca el ámbito social, eso es salud. ¿Qué creen que es mejor? Una No-súper mamá que entienda los limites de su fuerza, que no se sobre-exija y sea capaz de transmitir alegría o una que actúe como súper mamá tratando de abarcar mucho pero que sea una especie de zombie o mono a cuerda que funciones como autómata. Los niños con enfermedades cónicas o con discapacidad muchas veces se sienten como pesadas cargas para sus madres y aparte de llevar su pena, sus dudas y desafíos propios de cada condición, crecen y viven con culpa.
Muchas o todas van a decir yo disfruto cada momento con mi hijo, cada avance, cada logro es una alegría impagable y seria incapaz de reclamar, renegar de lo que hago o poner mala cara. No lo discuto, solo digo que para ser buena madre la clave no está en vivir para y por los hijos y menos a través de ellos, si no en aprender a conocerse, a quererse y a cuidarse. Estar lucida y en armonía, saber cuando es necesario parar.
En un mundo ideal, todas podríamos ir al gimnasio, al cine, a tomar un café con amigas, a vitrinear, a la peluquería, etc. Pero lo cierto es que muchas no disfrutan con estas actividades o a veces no existe una red de apoyo que lo permita, no hay una abuela, hermana o nana que las releve por un ratito, otras no hay siquiera un padre presente o asumido en su rol y las platas están destinadas a remedios y otras miles de cosas que necesitan los hijos. Entonces podrán decir que esa instancia de la que he hablado es irreal o es casi un insulto, una burla a su realidad. El autocuidado entonces más que entenderse como un acto forzado que nos desconecte, aleje y separe de todo lo demás que hacemos durante el día, debiera ser parte de nosotras, debiera ser algo mucho más sutil que una actividad concreta como las antes mencionadas, es más, no debería ser tan planeado o estructurado. Debería ser parte de nuestras vidas y estar presente en cada rol que desempeñamos. Solo bastaría con aprender a disfrutar de instantes que a veces se desvanecen entre los quehaceres y que pueden ser realmente terapéuticos ayudándonos a reconectarnos con otro papel distinto del de madre, como tomar una taza de té o café pero sentada y a la temperatura adecuada (no muy frío porque quedo para después de hacer una y mil cosas o muy caliente porque hay que tomarlo rápido antes de…), observar la naturaleza o escuchar el sonido de las hojas con el viento, tomar una ducha, ir al baño y tomarse el tiempo necesario, leer un libro, ojear una revista, escuchar la música que nos gusta, subir el volumen…cantar. Tomarle la mano a la pareja y ver la tv o conversar de todo o nada. Incluso cocinar puede ser entretenido si en vez de hacerlo como un tramite sintiendo que le están robando tiempo a su hijo/a lo/a incluyen dejándolo/a meter sus manos a la mezcla o tocar los ingredientes permitiendo también que conozca diferentes texturas.
Como ven para resolver el tema de ¿Qué hago como autocuidado? No se necesita tanto, la única misión es encontrar su pequeño momento, situación o instancia que le entregue bienestar sin necesidad de hacer grandes esfuerzos. No importa el qué, el cómo, el cuándo ni el dónde, lo importante es que te haga sentir feliz=saludable.
La próxima vez que les pregunten ¿Qué haces por tu autocuidado? Tal vez no podrán decir me arranco una vez a la semana a comer con amigas o con mi marido, voy al gimnasio o a la peluquería, pero si podrán responder: tomo conciencia de mis necesidades, de mis límites, de lo que me molesta y lo que me hace disfrutar.




Presentación

Mi nombre es Paulina, soy mujer, madre, casi psicóloga, terapeuta del sistema floral de Bach y cocinera autodidacta. Hace mucho tengo ganas de empezar un blog pero no he encontrado un tema central. Mis inquietudes son variadas y no sé bien como ordenarlas. 
No sé si algún día alguien va a leer estas líneas… por el momento sólo voy a escribir.
El nombre Sin Discursos  apela a mi “alergia” por las personas que hablan siempre desde un discurso muy estudiado, tienen una postura de “experto” y piensan que su opinión es la verdad absoluta.
No sé muy bien que será lo que escriba, supongo que muchas de las cosas no serán experiencias como protagonista serán solo como espectadora; otras podrán ser vivencias, o solo teoría, uno que otro dato o algún pensamiento que este rondando en mi cabeza. Lo que si se, es que nada será una verdad absoluta que debe ser seguida al pie de la letra.

Las personas son dinámicas, los pensamientos también…